Gracias a las mujeres que siguen declarando su amor cuando lo sienten, en lugar de esperar siempre a que sea el hombre el que lo haga. Cambiando la norma social, como ya hicieron las trobairitz en la edad media...
Y tambien gracias a los hombres que dejaron de creerse superiores a las mujeres, a los empresarios que respetan a las embarazadas, a las esposas que no usan chantaje emocional para dominar a sus maridos. A todos esos, y a los de la larga lista que seguiría... Por cambiar el mundo en un pequeño gran gesto.