Un cuento de hadas sobre una tal España, y sus maridos.
Me apetece contaros una historia que relaté en el blog de Luz, y que quisiera poner tambien a disposicion de los lectores de la Posada.
En un mundo inventado, hace mucho tiempo, concretamente en 1931, se casó una pareja de enamorados. El se llamaba Niceto, y ella se llamaba España.
Cuando se casaron, el marido aceptó encantado a los hijos de España, frutos de relaciones anteriores. Cada uno de los hijos, tenia sus peculiaridades, sus pequeñas ideosincracias y detalles, pero eran todos preciosos. Dos hijos y cinco hijas.
Los niños se llamaban Aragon y Euskadi, las hijas, Galiza, Asturies, Castilla, Andalucia y Catalunya.
El caso es que la pareja vivia feliz, tranquila, enamorada, cuidando de sus hijos con ternura, dedicandose a la vida social y a sus menesteres, intentando vivir lo mejor posible en cada momento.
Sin embargo, la desdicha no tardó en llegar. En la distancia, otro hombre observaba a la pareja y se corroía de envidia. Su lujuria guiaba sus actos. Esa mujer, de bellas curvas, dulce rostro y delicada voz, tenia que ser suya.
Asi es como el hombre, que se llamaba Franco, planeo un ataque para suplantar al marido. Lo mataría por la noche, a sangre fria y sin avisar.
Habia estado esperando ya, desde el patio del vecino, agazapado entre las sombras, a que se durmiese la pareja, y cuando lo hizo, el se acercó a la ventana con sigilo, la abrió, y entró en el dormitorio.
En la cama dormia la pareja, abrazada y sonriente. El envidioso se acerco al marido, y mientras alzaba su cuchillo reluciente para asestar un golpe mortal al marido, éste abrio los ojos y se lanzo sobre su atacante intentando desarmarle. El problema fué que el padre no tenia claro como defenderse, y sus pensamientos contradictorios le ralentizaban. El envidioso acabó con él, degollandole a los pies de su cama matrimonial, y a la vista de su esposa, que se habia levantado y observaba atonita como se sucedia la tragedia.
A partir de entonces, Franco tuvo dominada a la familia. A la madre, la tenia callada en un rincon, sirviendose de ella solo sexualmente y para menesteres de la casa. Y ante todos, ante los vecinos, ante ese mundo inventado, él se jactaba de ser el sustento de una familia tan "próspera y abundante".
La madre habia sido el motivo de su ataque, y los hijos no le interesaban en absoluto. Asi que los olvidó en un desván, imponiendoles unas reglas: A partir de entonces, seria obligatorio hablar la lengua que inventó una de las hijas: la bella Castilla. Todas las demas quedarian prohibidas. Seria tambien obligatorio celebrar y sentir el folclore de la hermosa Andalucia. Y de esta forma, tanto la lengua de Castilla como el folclore de Andalucia, se convirtieron en una imposicion que gustó muy poco a los otros hermanos, viendo como silenciaban sus formas de vida...
Los hijos e hijas de España tuvieron a sus propios hijos en el sórdido silencio del terror. A esos hijos de los hijos de España, como fueron muchos, vamos a llamarles ciudadanos, por ponerles un nombre en general.
Y asi pasaron los años hasta el dia en que Franco murió atacado por varias enfermedades a la vez. Todos los hijos se organizaron para consolar y curar a la madre, traumatizada, magullada y arrodillada por el envidioso y difunto padrastro...
Entre todos los hijos, escogieron a un nuevo marido para España. Uno que era cariñoso y que escuchaba a todos, que permitió que los hijos volvieran a hablar cada uno su lengua propia, y a tener cada uno su propio folclore. El hecho es que algunos de los hijos pasaron tanto tiempo en silencio que no se acordaban mucho de como eran antes de Franco. En eso ayudaron los ciudadanos, recuperando la memoria, la lengua y la cultura de cada hijo. O intentandolo, almenos.
Entre todos, decidieron que irian escogiendo a los maridos de España, para que no volviera a pasar lo que ya pasó una vez...
...Y sin embargo Franco habia decidido no dejarles en paz ni muerto. Muchos de los ciudadanos, que habian nacido en el estricto silencio y siguiendo los preceptos del envidioso, Le preferian ahora a él y a su forma de funcionar. Asi que se organizaron para que las reglas de Franco volvieran a regir todo.
Como estaban bajo la atenta mirada de todos los otros ciudadanos, decidieron llamar a esos esfuerzos progreso, liberalidad, crecimiento, unidad. Y ahi estaba la gracia porque precisamente lo que practicaban era un continuo retroceso, estancamiento y division entre los hijos de España. Su plan era enfrentar a todos contra todos, y en la confusion, volver a instalar a un marido como ellos creian que España merecia.
...Queridos lectores, a dia de hoy, esos nietos que querian las reglas de Franco, han engrosado sus filas usando esas palabras ya citadas. Liberalidad, Progreso, Crecimiento, Union....
...Han resucitado los espiritus de Niceto y de Franco, para que se enfrenten eternamente entre si. Y por si fuera poco, han logrado que los hijos de España se odien entre si, que se boicoteen, que se insulten y se peleen...
...Asi que estan cerca de conseguir su fin, estan por todas partes y sus ideales llenan todo. Han llegado a las nuevas tecnologias, a internet, a la telefonia movil. Sus mensajes de discordia siguen hoy en dia dividiendo a las personas, enfrentando entre si a los nietos que deberian estar luchando contra esa nueva oleada...
...Y ten cuidado, porque las palabras y consignas que usan suenan de maravilla, y seducen al que menos se lo espera...
...Y aqui acaba esta historia, que podeis contar a vuestros hijos si queréis, pero recordad siempre, que esto ocurrió...
...en un mundo inventado.

nomientas dijo
Un relato muy interesante y cargado de verdades!
30 Noviembre 2005 | 01:51 PM